dimanche 3 juin 2012

lento el lente la arruga que se mece en el pesebre el aire valiente sostiene una muñeca podrida un halo del sinverbo desdentado arropó la uña, la hora que se cae de silencio limpieza urgente migos y migas arañando la bajada del día campo frito en desierto manteca y mudanzas escritas en el olvido no encuentro la cuerda del lápiz la vuelta del jinete mágico tiene sus sobras perdidas en abismo de luz de martes a medianoche y luna desvista sin ropa de sueño ladeada en plato de un fregadero.
El horario perdido por nueces del desorden catapultadas como regalos de ira incorrupta Escucha bramidos matinales obras del espesor embustes permitidos entre dos comidas alegres columnas del llanto y tortuga ligera la bala del cielo una singularidad un poco escueta cuidados de plena o de cuarta noche, un cenicero en la cabecera, una manta para calentar olvido y un crellón para la espesura, El alba del jilguero mimada en un gesto.

lundi 23 janvier 2012

I.

El velo de la ultranza pierde pelo,
pierde pluma,
arraiga hora y uña en bebedero.

Soporta espuelas de odio, torpeza y salario.
El oro de la brújula hiere al fin,
conecta tiempo y palacio
en un verbo transportado en su estuche,
dosel de horas, migajas y férulas en miniatura.
Desgrana y desangra
rencores raídos de purpura violentada,
una tibia, un codo,
una rodilla violeta perforada de hijos no natos,
hilos de perfusión,
perfumados, chatos,
ceniza, y ni eso.


II.

Salgo de este coche movedizo,
aúno mis pérgolas y me voy al
corro central
descalzos los pies
en tierra con las piedras y vidrios
dormido el vello silente
la uña roedora
el dedo aguzador
la pierna descalza y sin móvil
el vientre airado y la cuña desierta;
desato el lío de ahuyamas y escapismos feroces
caigo al imperio del no me olvido.