lundi 31 janvier 2011














Pez empedrado en el aire solo
I.
despertando cualidades,
jugando limpio,
rogando al bueno,
robando esquinas,
hablando en concierto,
oyendo esquinas,
esquivando aureolas y una frente de en medio.

repiquetea el alba,
la punta que oye
en rojo vivo,
en lujo muerto,
en fiebre de bromas y falsas medias,
parece escuchar la lupa,
que dice,
que piensa,
que esfuerza
que pone en tela.


II.
Bisagras para las medias,
escondida la pulpa de las horas
logran un escándalo de cuentas,
de versos,
escupen fiebres, remachan diálogos,
rezan a solas un dólar, y dos medios.

¿por qué, bandidos de agua dulce,
filmáis un bramido de agallas en color
de pez en la arena del aire solo
de fuegos en la mira, de ojos de última
hora?

no hay espera posible
el anillo al dedo
el plomo en la barriga
el agua en resuello,
el pie calzado
la media.


III.
librados: el libro, el vino, la sal y el juego.

un espejo despertó una mañana y se miró en la sierpe
que corriera
huyendo de un gusano.

Disipa, disculpa la puerta del medio que
se abre y retorna, que se retuerce y retumba en
su quicio
de soltura buda.

Mirones de arañas mil, empápese de fresa y vea.

Una esquina, jirones, lagartos,
pieza
que empieza el cuarto a sobrevivir.

lima sin dientes, trapo de luz, la uña y la
urna en mi bolsillo.

gira la luna en su disco de mármol y la sal del
aquí.
La llegada por finos caminos
a una hondonada de esferas y soledades;
y colmar así un espejo rebosado
del clamado vacío
de la ceguera de la sangre
de una vuelta más del ahorcado.

el pie llama, no llama
quiebra, estanca,
solla, escupe,
blasfema y denota una sepultura,
un cuervo avanzado en años
y en público avizor;

un pudor y pulso
tiran con gravedad cenital
el hijo
el ardor
de una pluma y de un diente
espuma erupción, silencio y
grito blanco.
Risa, comisura, espectro habitado
la posibilidad de un abre boca
de un mastín pescador
de una muela en un altar
de una gema engastada en polvo.