dimanche 6 juin 2010

Quinta, cuarta, cuarto, espejo y rincón
una cebada (una gallina)

y empezamos de nuevo a contar
esquineros.

A rodar escaleras,
a subir cortinas en silencio y
con el rabillo a recoger tarros
y atmósferas de polvo reducidas

a congestionar encías y miradas
al encuentro con el callo, con el dejo
al encuentro con la media sola
y el vaso de agua seca

y a quebrar llegadas y visitas
y a lavar, a blanquear con cloro álbumes y
colecciones inmejorables,

y llevarlos a un hervidero de olvidos
a un estuche de alfileres, hilos, cintas y brocados

cuarto de sombras,
tu codo gris cuelga.