La llegada por finos caminos
a una hondonada de esferas y soledades;
y colmar así un espejo rebosado
del clamado vacío
de la ceguera de la sangre
de una vuelta más del ahorcado.
el pie llama, no llama
quiebra, estanca,
solla, escupe,
blasfema y denota una sepultura,
un cuervo avanzado en años
y en público avizor;
un pudor y pulso
tiran con gravedad cenital
el hijo
el ardor
de una pluma y de un diente
espuma erupción, silencio y
grito blanco.
lundi 31 janvier 2011
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